“The Dark Side of the Moon”: La obra maestra de la psicodelia

Entretenimiento Calendario 01 mar 2023 Iván González

El exitoso álbum de Pink Floyd, que ha vendido más de 50 millones de copias desde su lanzamiento el 1 de marzo de 1973, está siendo grabado nuevamente por Roger Waters, cofundador y compositor conceptual de la banda. El proceso se estaría llevando a cabo sin los otros integrantes. 

Las declaraciones las dio Waters en una entrevista para el periódico británico The Telegraph el pasado 8 de febrero. 

Luego de varios altercados de Waters con los otros miembros de la agrupación, parece que no habrá reconciliación pronto. Han trabajado meses en la nueva versión de The Dark Side of the Moon sin haber pedido autorización o siquiera haber notificado a los demás miembros, David Gilmour y Nick Mason, que hicieron parte de su realización hace 50 años. 

 

The Dark Side Of The Moon  es un álbum que hace referencias a la locura de la realidad, en una analogía al espacio exterior, a la razón y al absurdo. 

Para entender la trascendencia de esta obra maestra, octavo álbum en estudio de la banda, podemos mencionar a una figura clave en la producción del álbum, el ingeniero de audio Alan Parsons, quien ha admitido en entrevistas que The Dark Side of the Moon es un parteaguas para que decidiera dar el brinco de la producción a la creación de The Alan Parsons Project, una banda de rock progresivo. 

En esta producción discográfica la banda se obsesionó con la inclusión de sonidos ambientales, al grado de realizar complejos loops en los que grabaron por horas y horas sonidos de monedas cayendo, máquinas registradoras, carcajadas, voces y otros sonidos.

Otra de las genialidades que se le ocurrió a Waters para este álbum consistía en preparar una serie de preguntas las cuales se les harían a algunos miembros del staff y a algunos amigos, las respuestas a estas preguntas serían incluidas en las canciones; algunos de estos personajes fueron Paul y Linda McCartney, pero sus audios no fueron incluidos. 

¿Qué sonaba en 1973? 

Entre los álbumes editados ese mismo año se encontraban Red Rose Speedway y Band on the Run de Wings, Sabbath Bloody Sabbath de Black Sabbath, Quadrophenia de The Who, Selling England by the Pound de Genesis y Aladdin Sane de David Bowie. Sin embargo, ninguno de esos trabajos llamaría tanto la atención como el vinilo de la banda británica Pink Floyd. Ese prisma que refracta la luz por sobre un fondo oscuro era hipnótico, hacía del álbum algo intrigante para conocer. 

 
 
 
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El arte del álbum estuvo a cargo de los diseñadores gráficos ingleses George Hardie, Storm Thorgerson y Aubrey Powell, estos últimos dos integrantes del colectivo de diseñadores Hipgnosis. Ese grupo era famoso por portadas elaboradas y fotográficas, pero el tecladista Richard Wright les pidió un diseño particularmente elegante. Los integrantes eligieron entre siete bocetos que fueron expuestos en una sala de ensayos. Simplemente entraron, ojearon todo, dijeron “¡Ese!” y salieron. 

No es dato menor que uno de los diseños rechazados tenía como protagonista a Silver Surfer, un superhéroe de las historietas de Marvel. Para Aubrey, si bien esa imagen les gustaba porque “tenía propiedades místicas y míticas, es decir muy cósmicas”, nunca hubiesen podido conseguir los permisos. La edición también incluyó un póster con imágenes de la banda en vivo, otro con una fotografía de las pirámides de Giza tomada con una película infrarroja y una hoja con calcomanías de las mismas. 

Foto de Aryo Yarahmadi en Unsplash  

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