Redes sociales, ¿son malas o buenas?

Vida y estilo Calendario 29 nov 2022 Nora Morales

Es sumamente conocida la frase que dice “Un arma no es buena o mala, depende de la persona que la usa”, o similares. El punto de esta y otras frases, es que los objetos no tienen una connotación moral per sé, sino que el uso que le da cada persona o grupo es lo que podemos mirar a través del ojo de la justicia, moral o ética.

Aunque no hablamos de bombas atómicas o armas de fuego, las redes sociales caen en la ambivalencia de los grises sociales. Pueden ser buenas o malas, todo depende de quién las use y de qué manera.

Sobre todo ahora que están en todos lados, y fueron casi literalmente, durante la pandemia, la única forma de encuentro con el otro, con nuestro trabajo y con la escuela. Ahora que todo paulatinamente está regresando a un lugar parecido a la calma, muchos nos hemos comenzado a preguntar sobre las redes sociales, y cuál es su lugar en nuestras vidas.

Por ello, y si te interesa saber los comentarios que los expertos dicen al respecto, aquí hablaremos un poco acerca de los pros y las contras de las redes sociales en nuestra vida.

 
 
 
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Una de las ventajas más obvias del uso de las redes sociales es la capacidad de llegar instantáneamente a las personas desde cualquier lugar. 

Como usar Facebook para mantenerte en contacto con tus viejos amigos de la escuela secundaria, usa Google Meet para conectarte con familiares que viven al otro lado del mundo o conoce gente nueva en Twitter de ciudades o regiones que nunca has conocido o incluso oído hablar antes.

Esto va aunado a la comunicación fácil e instantánea. Estamos conectados dondequiera que vayamos, no tenemos que depender de nuestros teléfonos fijos, contestadores automáticos o correo postal para comunicarnos con alguien. 

Simplemente necesitamos abrir nuestras computadoras o levantar nuestros smartphones e inmediatamente comenzar a comunicarnos con cualquier persona.

Esta comunicación instantánea nos ha permitido descubrir información y noticias en tiempo real, por lo que ya no debemos depender de los noticieros o los periódicos para saber lo que sucede en el mundo. Sólo basta entrar a tus redes sociales para verlo, y lo mejor de todo, es que puedes personalizar lo que deseas saber o no.

Y más allá de todo esto, las redes sociales son sumamente divertidas. Puedes tomarte un descanso, acompañar tus trayectos o tiempos muertos con la cantidad casi infinita de contenido que hay en redes. Incluso, es un buzz de felicidad ver que las personas nos comentan y le dan me gusta a aquello que posteamos.

Pero si te has puesto a pensar en las bondades y maldades de las redes sociales, podrás vislumbrar los contras en los pros, sólo con entender que si no lo hacemos con medida, puede terminar siendo perjudicial para nosotros.

Comenzando con la sobrecarga de información. Con tanta gente ahora en las redes sociales tuiteando enlaces y publicando selfies y compartiendo videos de YouTube, puede volverse bastante ruidoso. Entrar a redes sociales en momentos clave, puede parecerse a estar en medio del tráfico de la hora pico.  

Sentirse abrumado por demasiados amigos de Facebook para mantenerse al día o demasiadas fotos de Instagram para navegar no es tan raro. Con el tiempo, tendemos a acumular una gran cantidad de amigos y seguidores. Termina siendo tanta información que no retenemos nada.

Esto va aunada a la presión social, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. Las redes sociales ejercen presión para hacer ciertas cosas o actuar de cierta manera, y sin duda, pueden ser peor que en cualquier otro entorno offline. 

En algunos casos extremos, la presión abrumadora de encajar con todos los que publican en las redes sociales o convertirse en el objetivo de un ataque de ciberacoso puede provocar estrés grave, ansiedad e incluso depresión. 

Si no eres un adulto jóven o un adolescente, puede que no sientas presión, pero sí una paradójica alienación. Simplemente, es mucho más fácil usar la interacción en línea como sustituto de la interacción cara a cara. Algunos expertos argumentan que las redes sociales en realidad promueven el comportamiento humano antisocial.

¿Con qué frecuencia ves a alguien mirar su teléfono? Las personas se distraen con todas las aplicaciones sociales, las noticias y los mensajes que reciben, lo que genera todo tipo de problemas, como distracciones al conducir o la falta de atención total de alguien durante una conversación. 

Navegar por las redes sociales también puede alimentar hábitos de procrastinación y convertirse en algo a lo que la gente recurre para evitar ciertas tareas o responsabilidades. Lo cual también apoya a una vida sedentaria, así como alteraciones del sueño debido a la luz blanca.

Incluso se ha comprobado que el burnout o el exceso de trabajo, promueve la procrastinación del sueño. Si no hay tiempos para distracción, el cerebro los creará sin importar si sacrifica horas de sueño y descanso.

En conclusión, las redes sociales no son malas, sino el uso que les demos son las que pueden ser perjudiciales para nosotros mismos. Tal vez es tiempo que dejes ese celular y vayas a caminar un rato por tu barrio.

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FOTO: Marvin Meyer en Unsplash  

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